El Eternauta y otras historias

ISBN: 9505819927
ISBN 13: 9789505819928
By: Héctor Germán Oesterheld Alberto Breccia

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0 Bw 0 Historieta 0 Tomo Integral 1 Argentina Aventura Bd Comics Nacional Sci Fi To Read

About this book

Un guionista de historietas escribe en la soledad de su estudio. Su tranquilidad se turba frente a la noticia de una invasión extraterrestre a Buenos Aires, traída por el trágico viajero de fuera del tiempo. La escena no sirve solo para disparar la historia, es una metáfora también de la relación entre el narrador y el lector. El Eternauta reúne a dos nombres mayores de la historieta argentina: el guionista Héctor Oesterheld y el dibujante Breccia. Junto a esta historieta: "Ernie Pike", "Doctor Morgue", "Richard Long" y otras aventuras de estos grandes creadores.

Reader's Thoughts

La Revistería Comics

La versión más cruda de El Eternauta en formato gigante, con dibujos del gran Alberto Breccia. Además de la historieta que da título al libro, este tomo incluye varias historias cortas de la misma dupla creativa: tres capítulos de Ernie Pike (Kumba, Gas y El amuleto), Arena... sol..., Doctor Morgue, Fantasmas y Richard Long.

Fabio Tassi

Rifacimento della prima serie di storie dell'Eternauta, reinterpretate a dieci anni di distanza nella versione grafica espressionista di Alberto Breccia. Apparso sulla rivista Gente nel 1969 e precipitosamente concluso in anticipo (sintetizzando al massimo la seconda parte del ciclo narrativo originario). Un'opera artistica ancora incredibilmente moderna ed attuale.

Variaciones Enrojo

Remake de El Eternauta a cargo de HGO y Alberto Breccia. Esta edición incluye además varias historias cortas realizadas por la misma dupla, como por ejemplo "Doctor Morgue".

Canard Frère

Etonnante oeuvre de SF argentine, qui garde toute son originalité plus de 40 ans après sa publication. Noir à souhait, le scénario souffre peut-être un peu du mode de narration, ce dernier tendant à couper des scènes entières au profit de textes résumant un peu vite le déroulement de l'action. Heureusement les magnifiques dessins tout en noir et blanc compensent en partie ce défaut.

pierlapo quimby

Peccato. Se solo l'editore di allora avesse lasciato Breccia continuare l'opera...

Federiken Masters

Siendo sincero, si este libro alcanza las 4 estrellitas es gracias a los siete relatos cortos que incluye, esas joyitas de relojero que muestran la increíble sinergia que había entre Alberto Breccia y los Oesterheld (ya que dos de los guiones están escritos por Jorge, hermano de HGO); algunos están mejor logrados que otros, pero todos dejan buen sabor de boca. Se nota que son historietas pensadas para contarse en un par de páginas dejando al lector, si no asombrado, al menos satisfecho con lo leído, y cumplen a la perfección su cometido. Traigo a colación el elemento "extensión" porque es ahí donde radica el mayor defecto de la historia que titula al libro -que es la que me hizo comprármelo-, y la sensación que me dejó tras su lectura es "Tiene cosas buenas, ¡pero podría haber estado tanto mejor!". Esta inconformidad que me dejó la reversión del Eternauta(desde ahora, "V.2") surge de que resalta todo lo que quedó afuera cuando se lo contrasta con la versión casi impecable que HGO y Solano hicieran una década antes (desde ahora, "V.1"). La pregunta vendría a ser: ¿Se puede condensar una historia bélica épico-política de 350 páginas en menos de 50? Si fuera en otro formato, quizás sí (cuando lea la versión novelada lo sabré mejor), pero en comic respondo con un rotundo no. El mayor defecto que tiene la V.2 parte de haber sido publicado en la revista Gente. Como bien aclara Pablo De Santis en el prólogo, esta obra tenía un tono experimental y un contenido político que muy raramente podría haber calado bien entre las doñas rosas y los cholulos genéricos que consumían esta revista, que no han de ser muy distintos a los que la consumen hoy en día. Como la historieta no gustó un carajo, tuvo que concluir a los tumbos en tres capitulitos atolondrados, y eso se nota muchísimo, hasta parece resaltado a propósito. Batallas épicas que en la V.1 duraban capítulos enteros acá se ven resumidas a un párrafo en prosa que describe sinópticamente toda la acción, y en el mejor de los casos está acompañado de una ilustración anexa. La sensación de agobio, de emoción, de miedo, y hasta la de diversión que en la V.1 estaban en casi todas las páginas, acá son minoría. En la V.2 quedan en el tintero mil y un cosas que, con más tiempo y páginas, seguramente habrían dado nacimiento a otra obra maestra, en vez de este simple "trailer", este resumen de cuento ilustrado. Por lo menos el dibujo de Breccia no afloja en casi ningún momento, y sigue igual de dramático, expresionista y logrado hasta el final, aunque se nota un progresivo desgano con olor a frustración con el volar de las páginas. La historia, aunque resumida a más no poder y con varias elipsis irritantes, más o menos cierra. El guión de Oesterheld -si bien es básicamente el mismo que en la V.1-, va un paso más allá a la hora de ubicar la obra en tiempo y espacio. Las referencias "pop" de la época y el léxico usado por los personajes son mucho más porteños que en la antecesora: se habla de temas de Palito Ortega, las direcciones geográficas son más precisas, los personajes hablan de "vos" con giros idiomáticos bien porteños y varios guiños argentinescos más. La escencia es la misma pero varios elementos fueron pulidos para adaptarlos a la época, y para explicitar varios elementos que en la V.1 sólo se dieron a entender, cosa que no siempre está buena. En la V.1 jamás se explicita el alcance de la nevada mortal, ni la posible implicación que tuviera con las potencias mundiales de entonces. En la V.2, sí, en las primeras páginas. El alegato político es casi un grito y si bien creo que parte del genio de Oesterheld está en la claridad de sus ideas políticas y cómo se jugó por ellas (por algo lo deshicieron en el 77), cuando el militante pisa al narrador la historia pierde fuerza. Este detalles no llega a ser tan evidente como en la segunda parte -quizás por el final apresurado-, pero sí lo suficiente como para desarticular un poco la historia principal, que es más que nada un relato sobre un sobreviviente colectivo devenido en héroe. Esto me lleva también a hablar de los personajes. Si bien el núcleo central se mantiene bastante parecido (con excepciones llamativas como la ausencia del púber Pablito, que se ve reemplazado por una jovencita de nombre Susana), y personajes que en la V.1 iban ganando cada vez más carisma y valor, acá no pasan del segundo plano, de la aparición anecdótica (como el gran "fan-favorite", Franco el tornero). En cuanto a los mensajes, la extrema condescendencia -a veces rozando con la aceptación- que tenían los milicos en la V.1 acá mutó en una tolerancia forzada, una aceptación medio a los tumbos, un mensaje de "por lo menos ellos son el mal menor", o al menos eso me pareció a mí. No digo para nada que los militares de la vida real sean héroes ni que haya que tratarlos como tales (la gran mayoría de las veces son exactamente lo opuesto), pero en un contexto como el de El Eternauta (ambas versiones), es perfectamente creíble, funcional, y hasta deseable que sean algo más parecido a héroes forzados que a autoritarios cobardes. Los villanos son un tema aparte, ya que tampoco tienen tiempo ni espacio para lucirse como lo hacen en la V.1, en especial mis queridos Manos. Las versiones de Breccia no me gustan tanto como las de Solano, pero sí me parecen unos rediseños interesantes y que sirven para dar un aire enigmático en algunos aspectos en los que el guión falla, o a veces ni llega a fallar. En resumen, estamos frente a una gran obra que no fue, como si fuera un palacio con una fachada magnífica y pulida pero que se quedó sin presupuesto a la tercera habitación y tuvo que ser finiquitado con chapas y cartón. HGO y el viejo Breccia hace rato que ya no están -el primero bastante más que el segundo-, pero nos dejaron una vasta obra, tanto en conjunto como cada uno por su lado, que es un patrimonio invaluable para la historia de las Bellas Artes. Y si -como dicen quienes gustan de usar dichos para decir cosas que de otro modo no dirían- para muestra basta un botón, acá hay unos cuantos, uno más interesante que otro.

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